Estrategia y responsabilidad social

Por Homero Contreras

Las diferentes operaciones de las compañías, en las cuales los ingenieros industriales podemos tener participación, definitivamente deben estar soportadas por una estrategia. Sin embargo, en los últimos años, los temas de responsabilidad social se han puesto de moda en todas las industrias, comenzando por los temas de protección del medioambiente.

A principios de este año, Michael Porter escribió un artículo relacionado a la responsabilidad social de las empresas y a cómo el capitalismo, como sistema económico, debe tomarlo en cuenta. En última instancia, el artículo deriva finalmente en la idea planteada por C.K. Prahalad relativo a la “base de la pirámide”, es decir, atender también a las necesidades de los más pobres del mundo.

Las técnicas de ingeniería industrial se pueden aplicar vehementemente a mejorar operaciones y diseñar nuevos esquemas de operación que permitan atender a estos pobres rentablemente; sin embargo, siempre estaremos expuestos a las críticas sobre las compañías que “explotan” a los pobres, algo sobre todo común en los países de Latinoamérica.

Existe un caso de la escuela de negocios de Harvard relativo a la empresa De Beers; quizás todos la hemos escuchado, el mayor controlador de los diamantes en el mundo. El corporativo De Beers, fundado en la década de 1880’s, ha operado siempre mediante una filosofía de responsabilidad social, atendiendo apoyos a los países africanos donde opera mediante recursos para salud, vivienda, urbanización, alimentación, agua potable, etc. Sin embargo, es constantemente criticada por dedicarse a un negocio orientado a gente rica, y por las constantes menciones de los llamados “diamantes de sangre” en países en conflicto, en los cuales, hay que reconocer, sale beneficiada como empresa.

Creo que vale la pena darle un vistazo a esta idea de la responsabilidad social; no caer en organizaciones que sean plenamente dadivosas, pues también se genera dependencia en las áreas sociales atendidas, sino apoyar de manera responsable a las comunidades y diseñando esquemas de operación rentables y optimizados para atender esos segmentos.

Si el mismísimo Michael Porter, quien siempre ha estado enfocado a la competencia y las ganancias, ahora reconoce el valor de la responsabilidad social, quizás no debamos echar en saco roto su idea.

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